miércoles, 16 de octubre de 2019

¿Final Fantasy VII Remake como iniciación a la saga?


Conocí a Neal Pabon en la conferencia de Square Enix del pasado E3 2019, presentado como directivo de marketing dentro de la desarrolladora nipona, quien nos invitó en dicho evento a dar un paseo por el gameplay del venidero Final Fantasy VII Remake, donde todos, o casi todos, quedamos alucinados por las nuevas secuencias y la jugabilidad que nos mostraron en dicho evento. Más tarde se nos anunció que esta séptima fantasía incluiría el modo clásico, pudiendo el jugador elegir entre jugar como un Action-RPG, que es como fue concebido este remake, o como el original a base de turnos, de manera que intentarán complacer tanto a nuevos jugadores como a los veteranos.

Neal se mostró muy enfático durante la pasada feria de Los Ángeles, y a mí por lo menos me contagió su emoción y sus ganas de jugar a Final Fantasy VII Remake, sobre todo al presentar el modo táctico y las maravillosas imágenes a cámara súper lenta donde el jugador podrá tomarse su tiempo para decidir en qué acción gastará una o dos barras ATB, y después de haberlo podido probar con mis propias manos en la pasada Madrid Games Week 2019 las ganas y el hype ahora son mucho mayores.

Ahora bien, tampoco podemos excedernos en nuestra emoción y nuestra pasión por la saga, pues decir que el nuevo juego de Square Enix, que saldrá el próximo 3 de marzo de 2020, es el mejor título para los nuevos jugadores para iniciarse en la saga es decir demasiado, principalmente porque estamos hablando de un juego que ni siquiera ha salido al mercado y que, además, y como ellos mismos dijeron, este remake es una reimaginación del Final Fantasy VII de 1997 adaptado a los tiempos de hoy.


Estoy totalmente convencida de que una persona que no haya jugado nunca a un Final Fantasy, si empieza con Final Fantasy VII Remake, le gusta, y quiere conocer más títulos de esta franquicia, cuando juegue, por ejemplo, a Final Fantasy VI o Final Fantasy IX se quedará estupefacto porque verá que en nada se parecen estos clásicos al título que acaba de terminar. Si acaso podrá encontrar cierto parecido con Final Fantasy XV, el benjamín de la saga, más que nada por su estilo Action-RPG y porque fue creado en tiempos más modernos y para la misma generación en la que saldrá Final Fantasy VII Remake, pero ya el título de Noctis y compañía recibió duras críticas, no sólo por haber salido roto y también por partes, a las cuales llamaron Episodes, sino también, y esta queja fue muy generalizada, porque no lo sintieron como un Final Fantasy real. Por tanto, Final Fantasy XV, a pesar de ser un título canónico y pensado también para nuevos y antiguos jugadores, tampoco lo catalogaría como el mejor juego para iniciarse en la franquicia, y mucho menos Final Fantasy VII Remake.

No soy una gran entendida ni mucho menos, pero si alguien le preguntase a una servidora qué título considera que es el mejor para iniciarse en la saga, partiendo de la ventaja de que los títulos canónicos son independientes unos de otros, es decir, no es necesario haber jugado a Final Fantasy IV para entender Final Fantasy V, por ejemplo, yo recomendaría Final Fantasy IX, incluso Final Fantasy VI, VII y X serían perfectos, pero no Final Fantasy VII Remake, no porque sea este título en concreto, sino porque es un juego que aún no ha salido a la venta, no englobará toda la historia del juego original en esta primera entrega (ni siquiera sabemos a día de hoy cuántas partes lo compondrán y cuánto tiempo de espera habrá entre una y otra parte), y el propio Yoshinori Kitase, productor de este remake, ya nos dijo que el título es una reimaginación del juego original, una adaptación a estos tiempos, por lo que no podemos tomarlo como una buena opción para iniciarse en la saga. Lo mismo se puede aplicar a cualquier otro campo: una persona que quiera iniciarse en el cine de Alfred Hitchkock, si le dicen que empiece por el remake de Psicosis de 1998 y no por el original de 1960 o por cualquier otra película del cineasta, como Los Pájaros o La ventana indiscreta, cuando vea las películas originales se dará cuenta de que nada tiene que ver una cosa con la otra.

Está claro que, como directivo del departamento de marketing de Square Enix, Neal intenta vender, promocionar y conseguir un gran número de ventas de Final Fantasy VII Remake, pero en mi humilde opinión, y es tan sólo esto, una opinión, nunca recomendaría a alguien que no ha jugado nunca a un Final Fantasy que se inicie con este remake; sí le diría que lo juegue y lo disfrute como un juego aparte, como una adaptación a nuestros tiempos de uno de los grandes títulos de la historia de los videojuegos que marcó un antes y un después, pero no como un punto de iniciación a la saga, más bien le diría "Juega a Final Fantasy VII primero, el original, y después al remake, será mucho más satisfactorio".

viernes, 12 de abril de 2019

¡Hasta siempre, Base Avalancha!


Si abrí este blog, si me decidí a abrir mi canal, si creé Kingdom Fantasy 358, fue gracias a cierto foro, a cierto espacio en la web en el que nos reuníamos prácticamente todos los días gente apasionada por la saga de Final Fantasy, y quizá más concretamente por Final Fantasy VII, pues este juego fue la razón por la que dicho foro fue bautizado como Base Avalancha. Pero no sólo se hablaba de esta franquicia de Square Enix, no sólo de videojuegos, sino que hablábamos de todo tipo de temas, era nuestro punto de encuentro, pues era nuestro segundo vicio darle al teclado leyendo posts cuando no le dábamos a las crucetas de los mandos.

Corría el año 2007, una época en la que no podía pasar un solo día sin vivir las aventuras de Tidus y Yuna, a pesar de que a veces me encontraba con algunos baches que me impedían avanzar, hasta que llegué a un punto en el que ya me era imposible superar lo que el juego me exigía, por lo que recurrí al maravilloso invento de internet y busqué en la red alguna solución para eliminar el obstáculo que llevaba días sin poder franquear, y di con Base Avalancha. Busqué y rebusqué por varios subforos, leí algunos posts o hilos, pero no encontré ninguno que se ciñera a mis dudas, así que abrí un hilo para presentarme y comentar mi dificultad. Me llegaron respuestas casi al momento, había gente dispuesta a dedicar tiempo a solventar la duda de una completa desconocida, y, todo hay que decirlo, fueron grandes profesores para mí. Viendo la calurosa acogida que tuve, me animé a preguntar algunas cosillas más, y, oye, seguía habiendo gente encantada de ayudarme, lo cual hizo que ya no quisiera irme de allí, así que me dediqué a navegar por otros subforos, tanto de Final Fantasy como de otros temas como música japonesa, anime, manga, etc., y con las mismas, participaba en otros hilos.

Tiempo después, más veterana y con más juegos a mis espaldas, quise dar la vuelta a la tortilla, y fue entonces cuando decidí devolver la ayuda recibida ayudando a nuevos jugadores, gente que, como yo, entraba dejando caer sus dudas en espera de alguna respuesta que le ayudase, y siempre que conociera la respuesta las contestaba. Bien es cierto que la mayoría de las veces eran preguntas demasiado técnicas o de campos que no manejaba, pero solía contestarles igualmente deseándoles suerte “a ver si los expertos te contestan”, ya que siempre da gusto sentirse leído y no ignorado, y demostrando que la intención está, pero no el conocimiento, y hay que decir que la ayuda no tardaba en llegar, siempre había gente dispuesta a invertir una porción de su tiempo en pasearse por los subforos y ver si estaba en posesión de la respuesta que el jugador inexperto esperaba.

Por otro lado, estaba la parte más lúdica del foro, ya no sólo de los subforos centrados en deportes, televisión, incluso de creaciones de RPGs y diseños de firmas para los propios usuarios, sino que en los mismos subforos de los títulos de Square Enix podíamos encontrar trivials, el grandioso juego de “mentira y verdad” (la de risas que nos hemos echado con este juego), se hacían encuestas del tipo “cuál es tu personaje favorito” y se comentaban, y, por supuesto, se creaban debates, y ahí sí que encontrábamos los posts más extensos del foro.

Pero si por algo Base Avalancha ha sido conocido ha sido por sus guías, una gran cantidad de tutoriales creados por los propios usuarios en ese afán de ayudar de forma más general a todo aquel que entraba buscando la manera de derrotar cierto jefe, comprobar si tenía todos los objetos necesarios para fabricar cierta arma, seguir un camino concreto para completar un juego al cien por cien... Si mi fiel lector alguna vez ha buscado alguna guía de algún título de Final Fantasy o incluso de Kingdom Hearts y The World Ends With You de seguro habrá ido a parar en algún momento a Base Avalancha.

Como comentaba más arriba, era ya una necesidad entrar cada día al foro y leer los nuevos comentarios, participar en conversaciones abiertas, echar una mano en lo que se podía, intentar ser el más rápido en contestar a la pregunta del trivial para coger el turno, ¡incluso se podía escuchar su radio!, por no hablar de los exámenes para ser miembro destacado de la propia Base Avalancha, examen que puedo decir con orgullo que superé en su momento y me gané el merecido logo del foro. En aquella época era ya una costumbre para mí llegar a casa después de las clases y, lo primero de todo, abrir el correo electrónico y ver que, un día más, tenía numerosos mensajes sin leer desde la última vez que me conecté el día anterior, y allá que iba a leerlos todos, pudiéndose ir en ello una hora o más perfectamente.

Mi avatar en el foro con el merecido logo.

La actividad que tenía este foro era desmesurada, estaba realmente vivo, y a veces yo no daba abasto intentando ponerme al día con todo y con todos, pero siempre teníamos algún post en el que conversaba con gente con la que creé lazos de amistad, y es que en Base Avalancha se han creado grandes amistades, algunos incluso han llegado a encontrar a su media naranja gracias a este foro, y, como decía, no sólo se hablaba aquí de videojuegos, sino también de nuestro día a día, de nuestras vivencias y experiencias, nuestros viajes, nuestras mascotas, nuestros estudios… Base Avalancha llegó a ser mucho más que un foro de guías y lugar de resolución de dudas personales sobre un juego u otro, nos ha acercado a personas a las que, quizá, no hubiéramos conocido de otra manera.

Pero la edad no perdona a nadie, y todos los chavales y jovenzuelos que pasábamos horas y horas ahí enganchados hemos crecido, nos hemos convertido en adultos, y tenemos quehaceres y obligaciones que no podemos ignorar, algunos por trabajo, otros por ser ya padres, o por el motivo que sea, añadiéndose en su contra el fuerte auge de otras redes sociales que se han ido comiendo no sólo a Base Avalancha, sino a los foros en general, quedando estos relegados no ya a un segundo plano, sino más bien a un tercero. Yo no escapo a esta generalidad: me licencié, me casé y me convertí en madre, lo cual hizo que casi ni me acordara de lo que era tener tiempo libre, no me podía permitir echar esos largos ratos como antaño. Pasado un tiempo volví, y el panorama era desolador, apenas había actividad, y la poca que había era decepcionante: nuevos usuarios que entraban a dejar su pregunta y no se volvía a saber de ellos, spam, algún que otro trolleo… Aun así me dedicaba a escribir aunque fueran preguntas de trivials, participar en hilos como “¿A qué estáis jugando ahora?” o “¿Cuál es el último juego que has pasado?”, haciendo una pequeña ficha de ese título e incluso dándole una nota, y sobre todo, conversando con viejos amigos y conocidos.

Hubo que esperar al año 2015, concretamente el 16 de junio, cuando Sony hizo oficial un anuncio con el que tantas veces se había trolleado en Base Avalancha, para que el foro recibiera una verdadera avalancha (nunca mejor dicho) de antiguos usuarios para comentar tal noticia: el anuncio de Final Fantasy VII Remake. Ahí estábamos casi todos los veteranos comentando y compartiendo nuestras impresiones, tanto si teníamos esperanzas como si temíamos lo peor, pero ahí estábamos, de nuevo el foro cobró vida, y pensé que quizá ése fuera el resurgir de Base Avalancha. Pero entre la escasez de noticias referidas a dicho título y que las redes sociales seguían su incesante auge, de nuevo volvió a vaciarse el foro.

La última firma que me puse.

Al año siguiente, con la salida de Final Fantasy XV volvió a haber algo más de actividad. Una servidora se encargó de dar mucho juego en el subforo dedicado a la decimoquinta fantasía final, ya fuera dando mis puntos de vista sobre el juego, creando debate, poniendo encuestas, iniciando el trivial correspondiente, etc, y durante un tiempo se pudo mantener cierta actividad, pero de nuevo volvió a caer casi en el olvido. Tiempo después un moderador al que aprecio mucho decidió hacerle un lavado de cara a Base Avalancha, el cual fue bastante notable (y que se agradece), en un intento de hacer de nuevo atractivo el foro; sin embargo, a pesar del gran trabajo y el esfuerzo, la actividad en el mismo seguía siendo casi inapreciable.

Llegando ya al tiempo presente, sin ir más lejos hace un par de días, me comunicaron que se había decidido poner fin a la larga agonía de Base Avalancha. No podía dar crédito a lo que me estaba diciendo, fue como si me hubieran clavado una espina en el corazón. Cierto es que el foro ya no destilaba vida como hacía unos años, pero todo lo que se ha creado en él, todas esas guías tan detalladas, todas nuestras vivencias, todos los ratos que hemos pasado allí riéndonos, discutiendo, ayudándonos… todo esto estaba ahí, guardado para cuando quisiéramos consultar o rememorar todos esos textos escritos por nosotros. Y así, de golpe y porrazo, ahora todo eso ha desaparecido para siempre, apenas un simple pestañeo he tenido de tiempo para asimilar la noticia cuando ya todo se ha borrado. Bueno, no todo está perdido, pues en esta web antiguos y veteranos usuarios de Base Avalancha han podido recoger todas las grandes guías que allí estaban alojadas, algo es algo (¡gracias, chicos!), pero el resto de temas, aquellos que recuerdo con más cariño, esos hilos, como diría la piedra cactilio del Desierto de Bikanel, “ya no regresarán”.

miércoles, 30 de enero de 2019

Primeras impresiones de... Kingdom Hearts III



El día que me enteré del anuncio oficial del desarrollo de Kingdom Hearts III me resulta ahora tan lejano que aún me sigue pareciendo inverosímil que tenga ya el juego en la estantería de mi casa, que ya lleve jugadas unas seis horas y que el disco siga todavía metido en la consola esperando que continúe con las aventuras de Sora, Donald y Goofy. Sin embargo, si hay algo que me resulte aún más increíble es la facilidad que ha tenido el último título de la saga para sorprenderme, pues sabía que el juego me iba a gustar, pero no esperaba que me dejara tan impactada al borde del infarto por la maestría que ha derrochado el señor Nomura en la creación de este videojuego. Bien es cierto que tuve la suerte de probar la demo de Kingdom Hearts III durante la Madrid Games Week, evento del que guardo maravillosos y preciados recuerdos, pero allí también sabía que la demo no era más que una paupérrima demostración de lo que estaba por llegar, aunque nunca pude imaginar cuán alejada me quedaba en dicha calificación.

Han sido muchos años esperando, no diré trece o catorce porque durante ese tiempo hemos tenido otros tantos títulos para disfrutar de tan entrañable serie, como Birth By Sleep o 358/2 days, pero cinco años no son pocos, se han hecho eternos, y máxime cuando en el verano de 2017 nos mostraron el letrero de Coming 2018 para, unos cuantos meses después, cambiarlo por el de January 29th, 2019. El contador estuvo activado desde aquel día, aun con la esperanza de poder recibirlo un día antes de su salida, tal y como me ha ido ocurriendo con algunos títulos reservados anteriormente en cierta tienda de videojuegos. El hype llegó a niveles estratosféricos con cada trailer, con cada análisis que realizaba de ellos, con cada noticia que llegaba de la boca de su creador o de su productor, el señor Hashimoto, pero cuando empezaron las filtraciones con un robo de algunas copias, o la venta de otras por parte de una serie de tiendas tres o cuatro días antes del lanzamiento oficial, incluso por parte de la propia Square Enix, que el día antes ya había entregado su copia a quien la hubiese comprado directamente en su store, la desesperación hizo que me quedara prácticamente sin paredes por las que subirme o uñas que morderme. Ese lunes 28 lo recuerdo ahora como el día más largo del mes de enero, pues no me despegaba del móvil esperando un mensaje de texto citándome para recoger mi ansiado Kingdom Hearts III.

Fue al día siguiente, el día establecido, cuando, tras dejar a mi adorada hija en su centro educativo, me dirigí directamente a la tienda donde reservé meses atrás mi edición deluxe del juego que nos atañe. Llegué una media hora antes de su apertura, y ya había un grupo de tres personas haciendo tiempo delante de la entrada. Me di una vuelta mientras hablaba por cierta aplicación de mensajes instantáneos con algunos amigos que se encontraban en una situación similar a la mía, todos emocionados por la salida de nuestro anhelado título. Cuando volví sólo quedaban 15 minutos para la apertura y ya había dos personas más. Me di otra vuelta, apareciendo delante de la tienda a la hora exacta de la apertura, justo en el momento en el que recibí el tan esperado mensaje de texto citándome para recoger mi reserva. Cuando entré a la tienda no esperaba ver tanta cola, casi me quedaba en la entrada; conté once personas delante de mí, todas con caras ilusionadas por recoger su copia de Kingdom Hearts III, todos más o menos de mi misma quinta, incluso un generoso padre que fue a recoger el juego en lugar de su hijo para que lo jugara en cuanto llegara a casa tras las clases. Por suerte el dependiente estaba de muy buen humor y atendía a cada uno con una sonrisa, a pesar de estar todos allí para lo mismo.


Cuando llegó mi turno, aún seguía teniendo la sonrisa fruto del nerviosismo por la espera, y justo ahí el dependiente se mete en el almacén para sacar más copias de la edición deluxe, y mis ojos no pudieron evitar perderse entre esa pila de gruesas cajas, de las que una copia se vendría conmigo a casa. El dependiente la puso ante mí, y no pude evitar decir: “Qué bonica que es”. Me preguntó si quería contratar un seguro para el juego, a lo que respondí: “No hace falta, esto va a estar muy bien cuidado”. Durante la tramitación del pago, el dependiente dio por hecho que no iba a querer bolsa, pero le contradije pidiéndole una para llevar no sólo mi anhelada copia de Kingdom Hearts III, sino el póster a doble cara que regalaban con la reserva, por lo que el dependiente se sorprendió diciéndome: “Ah, ¿una bolsa sí quieres?” “Claro, una bolsa, algodones, ¡y lo que haga falta!”, contestación que hizo que el tendero esbozara una tímida sonrisa. Ya con mi compra efectuada, me despedí del que tan amablemente me había atendido, no sin antes exclamar justo antes de la salida: “¡Qué bonico que eeeeees!” mientras miraba el juego dentro de la bolsa.

Entré en el coche, dejé la bolsa en el asiento del copiloto, saqué la caja y la puse sobre el volante, justo delante de mí. La miraba una y otra vez, estudiaba sus bordes y aristas, sus detalles en relieve y sobre liso, leía las diminutas letras de la contraportada, acariciaba cada lateral como si de un gato o un cojín de terciopelo se tratase… Seguía sin poder creérmelo, tenía Kingdom Hearts III en mis manos, sólo para mí, tenía mi copia, mi edición deluxe, y nada, me seguía pareciendo una fantasía. Y aun dentro de mi incredulidad, mis ojos rompieron a llorar, me temblaba la voz y mis manos trepidaban por el nerviosismo. Cuando me calmé, arranqué por fin el coche, no sin antes volver a guardar la caja en la bolsa, y me dirigí para casa. Llamé a mi marido totalmente eufórica, intentando buscar algo que me hiciera ver que todo era real, y su voz me hizo reconfortarme. Preparé la mesa y el equipo para registrar la apertura de la caja y mostrar su contenido en un vídeo al que mástarde llamaría como unboxing y, tras exponer todo el contenido, póster incluido, me quedé durante bastante tiempo (no sabría decir cuánto) mirando embelesada el libro de arte, la caja metálica, el pin, el póster por ambas caras, y, por supuesto, el propio juego.

Tras unas horas de realidad cotidiana, volví a la fantasía que me esperaba con Sora, por lo que introduje el disco en la consola mientras deseaba que la instalación no se hiciera excesivamente larga: fueron unos veinte minutos de descarga e instalación. Volví a ponerme nerviosa porque, como mi fiel lector y seguidor sabrá, llevo varias semanas encerrada en un búnker virtual protegiéndome de indeseados spoilers, con el cual he evitado hasta escuchar temas musicales como el nuevo Dearly Beloved o la colaboración entre Utada y Skrillex llamada Face my fears. Esta parte es la que más miedo me daba, pues ya me comentó mi señor esposo que esta canción no había tenido una buena acogida, con un feedback llamativamente negativo, lo cual me infundió cierto temor a cómo sería mi primer contacto con Kingdom Hearts III, no quería que lo primero que escuchase o viese fuese algo tan decepcionante como decían algunos que era esta canción de corte dubstep.

Llegó el momento de la verdad, las letras de Disney, Pixar y Square Enix presentaban una selección de cinemáticas de todos los títulos de la serie a modo de resumen, intercaladas con la famosa partida de ajedrez entre los jóvenes Xehanort y Eraqus mientras suena la versión orquestal de Chikai o Don’t think twice, un arreglo que recuerda en ciertos momentos al correspondiente de Hikari o Simple and Clean en la percusión. Un río de escenas que azotan mi mente con los recuerdos vividos al jugar y ver esas escenas en su respectivo momento, algunos hace muchos años ya desde la última vez. Tras esto, es el momento de llegar al menú de inicio, pantalla en la que me quedo un rato escuchando la deliciosa versión de Dearly Beloved, de las más bellas que se han hecho hasta la fecha. Cuando lo veo oportuno, selecciono por fin mis preferencias para jugar mi primera partida; le doy a “aceptar”, gira el corazón, tanto el del juego como el mío, y así empieza la magia.


Tras un breve mensaje acompañado de una imagen simulando lo que parece ser una red social imaginaria, hashtags incluidos (¡buenísimo este detalle!), una veloz cámara hace un frenético barrido por un pueblo costero de estilo mediterráneo, acompañado durante un rato por unas palomas (lo cual me recuerda muchísimo al inicio de Final Fantasy IX), una imagen tan preciosa como impactante por la calidad de la misma, hasta que llegamos a una ventana, donde Xehanort y Eraqus juegan su partida de ajedrez mientras hablan de la antigua Guerra de las Llaves Espada.

Es justo después cuando llega mi temido momento, la intro con el tema de Face my fears. Tras empezar unas líneas recitadas por Sora, suenan las primeras notas de la canción, la cálida voz de Utada y un tenue piano invaden mis oídos, despiertan el vello de mi cuerpo erizándolo por completo, cuando de repente la canción toma más fuerza, tanto la música como la voz de Utada, y a mi mente sólo viene una pregunta: “¿por qué no ha gustado esta canción tanto como me está gustando a mí?” Como decía, la canción invade mis oídos, pero las cinemáticas que acompañan a Face my fears invaden mi corazón, algunas escenas me rememoran ciertos momentos con los que lloré, alguno hay que casi olvidé, y otros que despiertan mi curiosidad, todos entrelazados con la susodicha partida de ajedrez. Me atrevería a decir, y no doy crédito a lo que estoy a punto de afirmar, que, a día de hoy, esta intro ha desbancado a mi favorita, la de Kingdom Hearts II, tanto por la música, las cinemáticas y la forma en que están enlazadas entre sí.

Tras esto tenemos una muy original forma de elegir nuestro camino en Kingdom Hearts III, el famoso descenso al corazón se ha convertido en una especie de galería de arte cuyos cuadros son escenas clave en los diferentes títulos de la saga, además de tener el clásico tutorial para aprender a movernos por el juego con el característico Destati sonando de fondo. Me ha encantado la forma de pasar del Sora de Kingdom Hearts I al Sora de Kingdom Hearts II, pero el escenario elegido para practicar el sistema de batalla me ha dejado simplemente con la boca abierta, un onírico cielo cubriendo aguas cristalinas sobre las que camina Sora no hace más que recordar las veces que he soñado con este momento, con jugar por fin a Kingdom Hearts III.

Tras el tutorial, volvemos a situarnos en Kingdom Hearts 0.2, concretamente las escenas finales, lo justo para enlazar con… no, no es con Kingdom Hearts III, sino con Kingdom Hearts 2.9, como si de una broma de Nomura se tratase, pero así es, tras lo cual aparecemos por fin en el mundo del Coliseo del Olimpo, pero en una zona totalmente nueva para el seguidor de la saga, aunque bastante conocida desde hace años a través de diferentes trailers. No sólo la zona a explorar es nueva, sino la música que la acompaña, la cual es una verdadera delicia escuchar, a veces épica, a veces emotiva.


Es justo aquí cuando podemos echar un vistazo por fin al menú pulsando options en el mando de playstation 4. La imagen de Sora en este menú me tiene enamorada, el diseño de esta interfaz es totalmente nuevo y orignal, pero la gran mayoría de las opciones son viejas conocidas ya. A partir de aquí debería hablar de más características apreciables de Kingdom Hearts III, pero creo que todo se puede resumir en tres palabras: es una maravilla. Y es una maravilla a nivel de detalle, hasta el más ínfimo está cuidado, como al lanzar agua sobre un enemigo y crearse un charco mientras aquél queda empapado, o cómo se chamusca una caja metálica al lanzarle piro, lo cual me recuerda a la divertida reacción de Sora al quemarse… Es una maravilla a nivel técnico, cómo se mueve la vegetación o los cabellos al son de la brisa, cómo las sombras van acordes a sus “dueños” de quienes se proyectan, sin ningún tipo de efecto popping, como tampoco dientes de sierra apreciables. Es una maravilla a nivel de sonido, no sólo ambiental (canturreos ornitológicos incluidos), sino también las frases renovadas para Sora, Donald y Goofy durante la batalla, diferentes sonidos de la llave espada golpeando según qué objeto, al igual que al golpear la bombona de helio cambiando las voces de quienes lo han respirado. Es una maravilla a nivel musical, con piezas nuevas, como la citada del Coliseo del Olimpo, o los arreglos para Kingdom Hearts III, trayéndome a la mente preciados recuerdos de cuando jugué escuchando esa música por primera vez, o varias veces más después; algunas de ellas me tocan la fibra emocional, como la del mundo de Villa Crespúsculo, mucho más emotiva, que, al ir acompañada de cierto momento que recuerda Sora al llegar a dicho mundo, no pude evitar llorar al sentirme igual de emocionada que nuestro protagonista. Es una maravilla a nivel lúdico, hay muchísimos minijuegos, y eso que sólo llevo tres mundos visitados, pero hay también algunos de buscar lo que aquí llaman portafortunas, usando la cámara de fotos (divertidísimo el momento en el que Goofy o Donald van a posar para la foto), o las misiones que te encarga el moguri que encontramos en distintas tiendas, o la recolecta de ingredientes para Remy (juro y perjuro que no encuentro diferencia entre el Remy de Kingdom Hearts III y el Remy de Ratatouille), incluyendo las misiones de la nave gumi, nada que ver con lo anteriormente visto, es totalmente un mundo abierto por el que volar libremente con la nave gumi. Es una maravilla a nivel narrativo, cómo van recordando al jugador vivencias pasadas, cómo te resumen en un momento lo ocurrido en títulos anteriores para refrescar nuestras memorias, cómo van cambiando de escenario y personajes, en ningún momento me he sentido perdida, la trama la encuentro demasiado bien hilada. Es una maravilla a nivel empático, pues cuando se trata de un momento triste, me ha hecho derramar más de una lágrima, pero cuando se trata de un momento alegre y divertido, me ha hecho reír a carcajadas.

En definitiva, tras las seis horas que llevo jugadas no soy capaz de encontrar un punto negativo al juego, tal vez sea por una ceguera amorosa y apasionada que siento por este juego y esta saga en general, intento ser objetiva en este sentido, pero de verdad que aún no he logrado encontrar una flaqueza en este juego. Quizá lo encuentre cuando avance más en él, o puede que nunca lo descubra, bien por este amor descomunal, bien porque no existe. Por el momento sólo puedo tener óptimas palabras hacia él, y me hallo deseosa de seguir avanzando por los mundos junto a Sora. Así que, me despido del blog y de internet en general hasta que descubra el final de Kingdom Hearts III, tras lo cual sé que me formularé esta pregunta: ¿Y ahora qué?